La espiral de estos cuencos coloridos del zoco de Marrakech, atrapa. La forma que adopta la vida, caracolas, tornados, plantas, conchas, las galaxias, y nuestras propias vidas. Simboliza el crecimiento, el movimiento, sin principio ni final, volver al mismo punto una y otra vez pero en un nivel diferente, ciclos que se inician cuando otros se acaban, conjunto de ciclos que nos ayudan a crecer, como los viajes especiales, aquellos que nos enriquecen en valores y en vivencias, en experiencias que formaran parte de nuestra propia espiral. Marruecos es un destino en donde la espiral está presente, en pinturas rupestres, en fósiles, en colgantes berebers, en su simbología y en la huella que deja en sus viajeros.

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