Una de las ventajas de viajar a un nuevo lugar sin conocer mucho de ese lugar, es que no pierdes la capacidad de sorprenderte. De sorprenderte como el agobiante calor de verano, que puede ser aliviado con un vaso de jugo de naranja comprado en la plaza principal de Marrakeck, o bien, enamorarte de un tono de azul único. De sumergirte en una moderna torre de babel, en donde el idioma es lo de menos, ya que siempre existe un papel, una calculadora o incluso sólo las manos para comunicarte. De probar y disfrutar de nuevos aromas y sabores. De descubrir que sin importar la nacionalidad, edad, o creencias siempre hay gente dispuesta hacerte sentir en casa, aunque estés muy lejos de ella. De encontrar escondidos en las mismas montañas, pequeños pueblos y grandes castillos.

Qué esperar de un viaje a Marruecos? Miles de sorpresas, que llenan cada uno de los sentidos.
Gracias Angels, Houssine y Mohamed por hacer de este viaje una gran experiencia.

Gabriela Marquez. Mexico DF.

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