No es nada importante, de entrada, pero no me gustan los bufetes libres.

Cuando viajo, si puedo, me gusta alojarme en pequeños hotelitos con encanto, ubicados estratégicamente en mi ruta y esta es una de las razones por las que me apasiona viajar a Marruecos, por sus riads y sus desayunos.

Sentarte en la terraza de un riad, notar el calorcito del sol en la cara, la luz clara de la mañana, el canto de los jilgueros, observar como Khadija o Meriem se acercan con una cara sonriente para darme los buenos días y empezar a preparar la mesa con todos los utensilios para mi desayuno. Me gusta que me ofrezcan sus tortitas recién hechas, el zumo acabado de exprimir, que me sirvan el café con la leche fría, como a mi me gusta, que las mermeladas sean caseras, que el pan este recién tostado, me gusta el tacto de la servilleta de algodón blanco, saber que todo está dispuesto en mi mesa con atención, mimo y buen gusto, me gusta el pequeño jarrón en el centro, con la flor recién cortada del jardín, sí!, a mi me gusta desayunar así.

Por esto organizo viajes personalizados a Marruecos, porque organizar viajes personalizados me da la posibilidad de conocer a mis clientes, de poder atenderlos como a ellos les gusta, de poder cuidar cada detalle por pequeño que sea, porque sé que su viaje será como mi desayuno, cuidado, personalizado, amable, sin prisas, disfrutado!!

No soy amiga de las grandes cadenas hoteleras, expertas en desayunos de bufet libre, no me gustan las habitaciones impersonales, estándar, con largos pasillos y puertas numeradas, si puedo elegir, prefiero la intimidad de un pequeño riad, acogedor y cálido.

No me gustan las aglomeraciones de gente, todos mezclados persiguiendo una cucharita para remover el café, apresurándose a coger mesa para la cena, prefiero la paz que me proporciona el salón privado del riad o de una villa a las afueras de Marrakech.

Y no es un tema económico el que marca la diferencia, es sencillamente saber y perseguir como sentirse bien, a gusto, disfrutando cada momento del viaje, ya sea un monumento, un paisaje, la habitación o el desayuno.

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